En la pantalla gigante del centro comercial se estaba transmitiendo El Gran Talento, un programa que andaba muy de moda. Consistía en varias rondas de canto y baile para elegir a los tres mejores, quienes conseguirían un contrato con una agencia de representación artística y la oportunidad de lanzarse a la fama.
Ese día se transmitía la final. Los diez semifinalistas aparecían en el video pidiendo el apoyo del público. El primer y segundo lugar tenían un talento indudable y muchísima fuerza en