El doctor Luca Duarte puso cara de pocos amigos.
—Esa señorita parece de cristal.
—Ya la atendiste. Te puedes ir —cortó Oliver.
Luca se desplomó en el sofá, fingiendo una agonía total.
—¡Llevamos años siendo como hermanos! ¿Me cambias por una mujer? ¡Encima ni hace un año que la conoces!
Oliver se frotó la sien, agotado.
—¿Qué quieres, Luca?
—¡Caleb ya llegó! —se animó el doctor de inmediato—. Vamos por un trago, ¿no?
Oliver miró a Alina, que seguía sentada en el sillón.
—Otro día.
—¡No me salg