Cuando Cristina regresó, encontró a Alina sentada sola en una de las bancas del parque, con la cabeza agachada y envuelta en un silencio absoluto.
La joven empleada se acercó y le preguntó en voz baja.
—Señorita, ¿qué le pasa?
La chica pateó una piedra que tenía cerca de los zapatos antes de contestar.
—Tina, ¿qué hace la gente normal cuando anda de mal humor?
Tina lo pensó por un momento.
—Tomar, cantar, comer, o irse de compras.
Ir de compras estaba descartado, no tenía dinero. Debía ahorrar