Alina salió del hospital y llevó a Tina a un parque cercano. Mandó a la chica a comprar algo de comer para tener un momento a solas. Caminó hasta una banca junto al sendero, se sentó y sacó su teléfono de repuesto.
Demasiadas personas conocían el número de su dispositivo principal, así que había aprovechado un rato libre para conseguir uno nuevo por precaución.
Marcó el número de Kato. Esperó un buen rato hasta que, por fin, contestaron al otro lado de la línea.
—¿Bueno?
—Kato, soy yo.
—¿Noelia