Maris se había puesto un antifaz a propósito para que no la reconociera. Incluso con la cara parcialmente cubierta, varios sujetos ya se le habían acercado para coquetearle. Ella tenía la firme convicción de que era la más atractiva del lugar.
¡Iba a escogerla sin dudarlo! Con tal de compartir esa pieza juntos, todo el esfuerzo habría valido la pena.
Oliver se acomodó el saco y bajó los escalones con una calma impecable. Las empleadas sentían que se iban a desmayar de la emoción. Maris se ali