Alina recordó que, tiempo atrás, en Cashland, cuando fue a la mansión de Valle Sur, vio a Mariza meterse a escondidas en un hotel. Aquel asunto había quedado en el aire; desde que se mudó a Novopolis no había vuelto a investigarlo, pero por lo visto todavía quedaba mucho por averiguar.
—¿Oliver?
Levantó la mirada.
—¿Dime?
—¿No será que Mariza le está poniendo el cuerno a mi papá?
Lo dijo mordisqueando el tenedor, con una sonrisa traviesa.
Oliver la miró, resignado.
—Que lo esté traiciona