El día anterior a las vacaciones de fin de año, todas las empresas estaban atareadas con los preparativos de sus posadas corporativas.
La posada de Grupo Sion siempre era espectacular. Además de la comida exquisita, las bebidas de primera y los cuantiosos bonos para los empleados, había innumerables mujeres en la plantilla que anhelaban ver a Oliver como si fuera un dios inalcanzable.
Para ellas, él era el partido más perfecto de toda Novopolis. Si lograban ganarse su favor, les resultaría mu