RYAN
El sonido de mis puños golpeando el ritmo contra el saco pesado resonaba por todo el gimnasio, con cada impacto retumbando en el espacio. Mis brazos y mi pecho estaban resbaladizos por el sudor, y cada movimiento hacía que mis músculos se ondularan. En el aire flotaban el olor a metal, esfuerzo y los vestigios de la antigua fuerza de mi lobo. Esto era una sesión de terapia para mí, no un entrenamiento. Cada jab y cada uppercut era un consuelo. No estaba satisfecho, aunque el saco de boxeo