SÁBADO – 9:02 A.M.
El móvil vibraba. Otra notificación. No de él. Nunca de él. Isabella lo miró con rabia contenida, lo giró entre los dedos y lo dejó sobre la mesa como si quemara.
Nick había desaparecido. Sin mensajes, sin llamadas, sin excusas. Ni siquiera estaba en línea. Y eso dolía más que cualquier palabra.
Las palabras de Charly volvían a su mente: «En nuestro mundo que alguien desaparezca es muy normal.»
Charly tenía razón, pero ¿por qué desaparecerlo? Su padre estaba de viaje, solo ha