Lunes, 06:15 a.m.
La luz invernal se filtraba por los ventanales de la mansión Moretti como un presagio plateado, bañando el comedor con un resplandor suave pero frío. La mesa estaba servida con precisión quirúrgica: porcelana blanca, cubiertos de plata y una fila de tazas humeantes donde el aroma del café se mezclaba con el pan recién horneado y el silencio contenido.
Giuseppe leía el periódico como si fuera el dueño del tiempo. Sus ojos se alzaron apenas cuando Isabella cruzó la estancia, imp