Mientras tanto, en la Agencia...
El ambiente era eléctrico. Las pantallas parpadeaban sin cesar: cámaras satelitales, rastreadores térmicos, escaneos de tránsito y comunicaciones interceptadas llenaban la sala de inteligencia como un enjambre de datos frenéticos.
— ¿Dónde demonios están? —gritó Scott Walton, con la chaqueta arremangada y la vena de la frente palpitando con violencia. El monitor principal mostraba el último punto registrado del vehículo: cerca de los límites del Bronx, antes de