Oficina de Scott Walton – Interpol, Nueva York…
El aire acondicionado zumbaba con una frialdad que iba más allá de lo climático. La oficina de Scott, suspendida en el piso 34 con vistas a un cielo gris plomizo, estaba en silencio. Solo el leve tic-tac de un reloj de pared y el parpadeo casi imperceptible de los monitores en modo espera rompían la quietud.
Scott estaba de pie frente a la ventana panorámica, como últimamente acostumbraba, su espalda rígida, las manos entrelazadas a la espalda. No