La derrota mediática de Celeste aún se comentaba en cada esquina de la ciudad. Los periódicos habían pasado de ensalzar la supuesta corrupción de Aelin a ridiculizar el intento de difamación que había estallado en la cara de la hija legítima de los Valtierra.
En la mansión, los sirvientes caminaban de puntillas para evitar las explosiones de ira de Celeste, que se había encerrado durante dos días, gritando a cualquiera que osara interrumpirla. Amanda y Esteban estaban demasiado avergonzados pa