PARTE II. CAPÍTULO 6
—Ay, me voy a morir —declaró la joven castaña de ojos azules tras, con mucho esfuerzo, sentarse en la cama y casi llorar por ello—. No puedo creer lo brutos que son.
—¿Disculpa? —dijo Alejo, en un tono casi de indignación, mientras terminaba de arreglarse para salir al trabajo, y mientras la joven en la cama le veía como si él tuviera la culpa de todos sus males—. Yo te advertí que te arrepentirías, y aseguraste que no lo harías, que estarías bien, así que, no nos culpes por lo que tú querías y