PARTE II. CAPÍTULO 7
Meredith no sabía qué responder, pero el celular de ese hombre sonando le dio el escape que estaba necesitando, porque, ni bien ese aparato comenzó a sonar, el hombre liberó su mano, se disculpó con ella, y se puso en pie para atender a la llamada.
—Disculpa —dijo Sabino, devolviendo sus pasos hasta donde la joven estaba, porque cuando tomó la llamada caminó un poco lejos de ella, que se quedó sentada en un sofá de la sala—, es del hospital, necesito volver ahora.
Meredith estiró los labios, co