PARTE II. CAPÍTULO 5
Meredith sintió un beso en uno de sus hombros y su cuerpo de volvió a estremecer, aun así, no soltó ningún sonido, pues su boca estaba ocupada con los labios de Alejo que, como si quisiera acapararla toda para él, no dejaba de besarla una y otra vez, sin permitir que Sabino se acercara al rostro y labios de esa bella mujer.
—Respira profundo —pidió Sabino en un gruñido al oído de una joven que, exaltada entre la expectación y las sensaciones provocadas por las incontables caricias y besos recib