Theodore deleito al público que poco a poco fue llegando y luego de algunas piezas más, finalmente sé, levantó y, de manera muy educada y elegante, agradeció los aplausos.
Debía reconocer que tocar frente a los alumnos, lo llevó a recordar una época pasada, una época en donde, si bien no podía caminar, había alguien que le sonreía y empujaba su silla para andar.
Al llegar donde estaban Jonas, Robert y Liliana, ahora llamada Anya, sonrió y miró su reloj.
- Anya, creo que es momento de que te deje