Luego de un largo día, aquella pequeña familia, regresó a la mansión Howard. Liliana estaba completamente dormida en el asiento trasero de la camioneta de Theodore, por lo que el hombre conducía aún con más precaución.
Tras poco más de dos horas de camino, la mansión Howard se hizo visible, Liliana poco a poco fue despertando, Theodore y Robert platicaban de algo que ella no entendía muy bien, pero escuchaba palabras sobre mudarse al centro de Nueva York.
- ¡Lili! ¡Qué bueno que has despertado!