Liliana, de alguna manera que no podía explicarse, se sentía extraña, la presencia de Theodore Howard era algo que no sabía cómo manejar.
- Y bien, mi querido Robert, ¿Nos acompañas a desayunar? -preguntó Theodore sacando una silla para que Liliana pudiera sentarse.
- Theo… pensé que pasarías toda la vida en el quinto piso… -dijo Robert asombrado.
- El día esta para salir a dar un paseo, ¿Qué se supone que haría yo en el quinto piso? -dijo Theo con ironía.
Robert hizo los ojos pequeños, no enten