Era sábado por la tarde, Dayana caminaba a la orilla de la playa, jugueteaba con su hijo mientras comían un helado.
Rui había decidido que quería ir a ver el mar. Aquella decisión de un niño de 4 años venía a colación tras ver a su mamá triste.
El pequeño Rui, muy a pesar de que era un niño, se daba cuenta de que algo sucedía con su mamá, pues llevaba días sin ir a trabajar y aunque su madre se esmeraba por sonreír y hacer de su día algo bueno, se notaba que su mamá estaba triste.
En la mente d