Dayana y compañía fueron a desayunar, Theo y Florence les dieron una gran sorpresa al mostrarse un tanto más cercanos que de costumbre.
Heinrich no tenía que ser adivino para darse cuenta de lo que sucedía, por un lado, podría decir que estaba feliz, pero por otro, sabía que debía hablar con Theo, pues Florence era como una hermana y no quería que saliera lastimada, más recordando cómo había estado Theo por aquella chica que dejó en Nueva York.
Mentalmente hizo una nota para hablar con él tan