Dayana sintió una extraña punzada en el pecho, pues aquel hombre decía cosas que, para ella, no tenían sentido, ¿Cómo podría un hombre como él preferir estar a su lado que ir con aquellas mujeres?
- Siendo completamente honesta, creo que deberías invertir tu tiempo en alguien más interesante, yo solo vine con ganas de cenar y agradezco mucho tu ayuda, de verdad, pero no es necesario que pierdas tú tiempo conmigo.
- El caso es que ya he decidido que quiero quedarme en esta mesa… -dijo Heinrich to