Heinrich caminó hacia el elevador con Dayana en brazos, luego, en su suite, su asistente salió al escucharlo entrar, llevándose una tremenda sorpresa al ver a la mujer que llevaba cargando.
Aunque su lado curioso le pedía a gritos preguntar por la identidad de la fémina que iba en sus brazos, solo se limitó a ayudarlo con el bolso de la joven mujer.
Tras colocar el delicado cuerpo de aquella mujer en la cama, el hombre le retiró sus zapatos y la cubrió con una manta, luego, salió de ahí procuran