Dayana se encontraba tirada bajo la sombra de aquel árbol donde solía jugar con Rui desde que habían llegado ahí. Hoy hacía exactamente un mes desde que su amado hijo se había ido a estudiar al extranjero por deseos de su padre, quien no se cansaba de elogiar a su pequeño.
Los ojos de Dayana estaban llenos de lágrimas, extrañaba tanto a Rui, extrañaba tenerlo en casa, ella se había negado rotundamente a esa decisión; sin embargo, Thiago tenía la última palabra y, tras ver que su hijo estaba tan