Una vez sentados en aquella mesita que muchos recuerdos les traía, Robert tomó un sorbo de su té y dijo:
- Hace mucho que no podía sentarme así de tranquilo para probar el té.
Anya lo miró y no sabía cómo responder, ella solo quería saber qué iba a suceder.
- ¡Yo también lo extraño! -dijo Robert con un dejo de nostalgia.
- ¿Él no va a volver, verdad? -preguntó intuyendo la respuesta.
- Esa pregunta no creo poder contestarla, Theo es un buen hombre, tú eres una buena mujer, pero tal vez no están