Era curioso ver cómo, con el paso de los días, Anya se aferraba a la idea de que, en algún momento, Theo volvería. En un abrir y cerrar de ojos, el tiempo había seguido su curso y un mes había pasado.
Anya mantenía la esperanza de que Theo podría volver en cualquier momento.
Ella solía escribirle un mensaje cada noche, en él, le contaba su día, le decía las cosas más importantes que habían ocurrido en su vida, pero, Theo no respondía.
Con el pasar de los días, esa luz de esperanza, cada día se