El letrero que se había proyectado en la mente de Sara apareció en la ruta como el cumplimiento de una profecía. Tomó la salida de la carretera en su dirección. El vehículo que manejaba era monitoreado y seguido a los lejos. Los militares que participarían del operativo eran expertos en sigilo y cubrimiento de rastros. Eran fantasmas. Sara suponía que la mayoría eran lobos.
Asegurar el área no era tarea fácil. El radio desde la casa debía ser amplio para no alertar los agudos sentidos de Jay. L