—¿Entonces así fue como ocurrió? —preguntó Max.
No quería ser descortés, pero no podía apartar la vista del parche que le cubría toda la zona de la nariz y pómulos.
—Así es —dijo Dolly, con voz gangosa—. Dejé a Misael sedado en la habitación y bajé por algo al auto. Fue cuando ese lobo me atacó. No me dio tiempo de defenderme de lo rápido y violento que fue. Creo que pudo inyectarme algo, no estoy muy segura. Me sentí muy débil. Y el dolor fue espantoso, todos los huesos me crujían. Luego ya no