La búsqueda de la obra "Fractura" se convirtió en la única prioridad de Valentina. Bajo la vigilancia constante del rastreador militar ruso, su vida se había encogido hasta convertirse en un juego de ajedrez entre Gabriel y su familia.
Esa tarde, Gabriel llevó a Valentina a una subasta privada en un palacio histórico. En el catálogo, Gabriel se detuvo en una pintura del siglo XVII que representaba una escena mitológica.
—Un hombre nunca debe olvidar sus deudas, Signorina Vieri —dijo Gabriel, su