NI SIQUIERA LA MUERTE
Mila no era capaz de pensar ni de reaccionar con claridad. Sus ojos totalmente llenos de lágrimas le impedían ver por donde iba conduciendo a velocidad «nada» moderada.
Se había casado con la mentira de Nickolau Kronos… y peor aún… “Se había enamorado de ella”
Le dolía el pecho, como si brazas de fuego quemaran su interior, y no era difícil de pensar que con todo el poder que tenía su esposo, lograría retenerla incluso contra su voluntad y no darle el divorcio inmediatamen