VINCENT DE OURIOL
Fue una verdadera suerte para mi, él irme a meter a Mykonos, allí estaría muy seguro de lo sentimientos de querer matar a un ruso que me habían invadido después de aquella fiesta de compromiso.
Cuando esa tarde mi mejor amigo me llamó esa tarde para decirme que nos íbamos de Londres, vi literalmente los cielos abiertos.
Neck era la única persona que sabía de la causa de que qué yo no quisiera estar en Paris, y él podía entenderme.
Ya había pasado un mes de aquel compromiso