Cuando Massimo se fue, no se escuchaba nada en la casa. Ese silencio que me pone los nervios de punta. Me quedé parada en la entrada, viendo cómo se alejaba su auto, como una idiota. No sabía si me ponía nerviosa por lo que había pasado o porque me daba miedo quedarme sola con Isabella después de la bomba que había explotado. Me sudaban las palmas. La boca seca. Todo el cuerpo tenso.
Fui a la cocina y preparé desayuno. Jugo de naranja, pan tostado, fruta. Necesitaba hacer algo con las manos o m