Paulina
Desperté viendo un techo que no reconocía.
Otra vez.
Mi primer pensamiento fue ese: "Estoy cansada de despertar en lugares que no son mi habitación."
Abrí los ojos despacio.
Las sábanas eran suaves. Blancas. Sin olor a podredumbre. Las cortinas dejaban pasar la luz del sol de la mañana, y el silencio... ese silencio era nuevo.
No era tenso.
No era una amenaza disfrazada.
Era… simplemente silencio.
Traté de incorporarme, pero el cuerpo no me acompañaba. Me sentía pesada, como si me