Capítulo 22: Él lo vio... y no dijo nada
Max
Entré en silencio. Ella estaba despierta.
Acostada, la espalda apoyada contra las almohadas. Justo en ese momento le sonreía a Magda. Aunque aún se veía tan... delicada.
Tan frágil.
Tan jodidamente rota.
Y aún así… hermosa.
No de la forma superficial.
Era otra cosa.
La forma en que su mirada volvía, de a poco, a encontrar foco.
La manera en que sostenía una taza con ambas manos como si fuera su salvavidas. Esa quietud que escondía un huracán.
Era belleza en resistencia.
Magda se levantó ap