SANTIAGO CASTAÑEDA
Durante todo el camino intenté contactar a Julia, pero no contestaba. Podía apostar a que estaba con Matthew por lo que me había dicho Liliana, y eso me hacía rabiar. ¡¿Cómo podía volver a caer de esa manera?! Me sentía frustrado, ansioso, con ganas de desviar mi camino y buscar a ese hijo de puta para meterle un par de balazos en la cabeza.
Ya estaba harto de comportarme comprensivo con todo esto.
Llegué a la escuela y toqué con firmeza en la puerta. En cuestión de segundo