JULIA RODRÍGUEZ
—Por favor, come… —dijo Matt con tranquilidad, una que me congelaba la sangre. Me hizo recordar al frío CEO que podía ganarle una negociación al diablo. ¿Eso era lo que estaba haciendo, negociando?—. Espero que te guste lo que pedí preparar. No esperaba que llegaras antes, pero por suerte todo está listo.
Mi corazón dio un vuelco cuando vi todos los platillos sobre la mesa. Cada cosa que le había dicho que me gustaba en esos dos años de matrimonio que tuvimos, estaba ahí.
—Tu