Mundo ficciónIniciar sesiónJULIA RODRÍGUEZ
Apenas entré al auto y cerré la puerta, este aceleró, el motor rugía y vibraba con desesperación, mientras yo apretaba los dientes y cerraba los ojos, conteniendo el dolor, sujetando mi brazo herido con fuerza. Inhalé profundamente y el aroma a sangre se revolvió con el del cuero de los asientos y algo más, una loción que se me hacía conocida, demasiado familiar, demasiado nostálgica, melancólica, rota.







