JULIA RODRÍGUEZ
Cerré la puerta de la habitación con suavidad, sin intenciones de despertar a Mateo. Me giré para verlo dormir en la enorme cama, ajeno a todo lo que acechaba como un cazador silencioso.
Había tantos peligros alrededor que amenazaban con tocarlo que la piel se me erizó. ¿Cómo tomaría el hecho de que Liliana estuviera embarazada de Santiago? De por sí su identidad estaba recibiendo suficientes golpes para poder comprender lo que significaba que el hombre al que quería como padre