Mundo ficciónIniciar sesiónJULIA RODRÍGUEZ
Cuando abrí los ojos me di cuenta de que mágicamente estaba en mi habitación. Sonreí, porque sabía que esa magia provenía de Santiago, el mismo que me estaba asfixiando. Su torso estaba encima de mí, evitando que pudiera respirar, mientras que su cabeza colgaba de un lado y sus pies del otro.
—¡Despierta







