JULIA RODRÍGUEZ
—¡Frijolita! ¿Extrañas tu país? —preguntó uno de mis nuevos compañeros mientras absorbía sus fideos instantáneos.
—Todos los días —contesté con una sonrisa que no me llegaba a los ojos—. Extraño la calidez de su gente. Extraño esas reuniones familiares donde cada uno de mis tíos tocaba un instrumento diferente y todos bailábamos.
»Extraño las ferias del pueblo con sus pollitos de colores, sus cohetes y su comida, extraño el mariachi, extraño pasar el día de muertos en mi casa