JULIA RODRÍGUEZ
No sabía si quedarme o salir detrás de Matthew, así que hice lo segundo, pues las miradas del resto de hombres en el departamento eran acusatorias y escépticas.
—Matt… —Me quedé con la mitad del nombre atorado en la garganta—. Señor Grayson, por favor, tenemos que hablar.
Nunca le llamaba por su nombre frente a sus empleados. No quería faltarle al respeto, si es que considerábamos como «grosería» pronunciar el nombre que le pusieron al nacer. Matthew avanzó sin voltear atrás, di