JULIA RODRÍGUEZ
Abrí los ojos lentamente, sintiendo que me costaba más que otros días despertar. Eran de esos momentos en los que respirar se volvía un ingrato deber. Me senté en el borde de la cama, sin esperar nada del día ni de mí misma. Alcancé mi teléfono y vi la fecha.
—Solo 19 días más… —susurré como si estuviera en medio de una prueba de resistencia. Volteé hacia la puerta, esperando que en cualquier momento entrara como un remolino alguna de las sirvientas, pero los segundos dilataron