CARL ROGERS
Alguien había tocado con firmeza en la puerta, poniéndonos a todos alerta. Cuando me asomé con sigilo por la ventana, había una tanqueta del ejército aparcada y un grupo armado, pero en posición de descanso fuera de la casa.
—¿Qué ocurre? —preguntó Matt con voz firme.
—Militares… —susurré sintiendo como el estómago se me encogía y buscando el arma en mi pretina. No había manera de enfrentarlos y estaba seguro de que preguntarían por Santiago. Después de lo que vi en las noticias so