CARL ROGERS
El general sonrió con la mirada perdida a través de la puerta.
—Patricio está haciendo un buen trabajo. De manera cautelosa está censando a los hombres que te quedan, viendo si son confiables, pero lamento decirte que son pocos a comparación de los que aún siguen a tu padre, pese a sus recientes problemas mentales —contestó con calma y manteniendo las manos detrás de la espalda mientras volteaba hacia Santiago—. Encárgate de mantenerte vivo y no te preocupes por Liliana, ella está