LILIANA CASTILLO
—Cariño, no tienes nada de qué preocuparte, Javier será gentil, es un caballero, lo juro —agregó Carmen acariciando mi mejilla, pensando que eso era lo que más me preocupaba—. No me imagino lo horrible que tuvo que ser para ti ser el juguete de Santiago, pero te prometo que Javier…
—Santiago nunca me tocó —confesé, interrumpiéndola. Entonces levanté la mirada hacia ella y con los labios apretados agregué—: Soy virgen, y no tengo problema en demostrarlo como sea.
Carmen posó su