JULIA RODRÍGUEZ
Tanto Santiago como Liliana parecían seguros de que lo mejor que podía hacer era darle una segunda oportunidad a Matt, pero… ¿todavía estaba en la mesa su oferta? Solté un suspiro apesadumbrado, porque quería hacerlo, pero sentía que era demasiado tarde. Entonces la puerta de la cocina se abrió, era Rita, quien nos vio a ambas con desprecio y una sonrisa torcida.
Caminó por la cocina como si nosotras no existiéramos, tomó un vaso de la alacena y se sirvió agua, dándonos la espa