Siénteme... (Saga Tómame I)

Siénteme... (Saga Tómame I)ES

Loli Deen  Completo
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Resumen
Índice

La vida ha golpeado muchas veces a Lexy y la convirtió en una mujer dura, fuerte y desconfiada. Se ha creado a sí misma y ha hecho un gran trabajo ocultando sus secretos, pero gracias a los esfuerzos de Xander, su amada mascota, conoce al hombre que pondrá su mundo de cabeza. Dante Navarro es el sueño de toda mujer, pero Lexy se niega a dejarse llevar por lo que él le provoca. Su intenso y sexy romance es tan fuerte que puede consumirlos a ambos. ¿Se dejarán llevar por lo que sienten? ¿Podrá Lexy mostrarle quien realmente es? ¿Y Dante, podría dejarlo todo por ella? “¿Qué era lo que Dante Navarro tenía de especial? Lo sabía con claridad, no era su belleza, no era su personalidad puramente Dominante, ni su aroma, ni el sonido de su voz. Lo que me atraía era la inmensa sensación de peligro y oscuridad que veía en sus ojos. Para una adicta a la adrenalina como yo, este era un afrodisíaco que me cegaba.”

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32 chapters
Un encuentro fortuito
Un húmedo y frío beso me hacía cosquillas en la punta de la nariz. Una sonrisa escapó de mis labios, pero no abrí los ojos y me quedé inmóvil ante tamaña muestra de cariño. Los rayos del sol entraban sin ningún reparo por los grandes ventanales y calentaban mi piel —Una hermosa mañana de noviembre—pensé para mí. Otro beso, esta vez acompañado de un lengüetazo largo y húmedo. Volví a sonreír.—¡Xander hueles terrible! Necesitas de manera urgente una limpieza bucal—dije, mientras arrugaba la nariz en una mueca de asco, por demás exagerada, y me limpiaba el camino de saliva que su “afecto” dejó en mi rostro.De un salto se subió a la cama, se recostó con la panza pegada al suave colchón, mirándome entre pestañas con esos dulces y cariños
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Esa dulce sensación
Me tomó firmemente con ambas manos por los bíceps. Lo sentía fuerte y seguro de sí mismo. Me hacía notar que hablaba en serio, pero no me hacía daño. Se agachó para quedar cara a cara conmigo y con voz dominante me dijo, lenta y pausadamente:—Estás herida. No voy a discutir. Subirás y te curaré, luego podrán seguir su camino y yo volver al mío —me vino a la cabeza la imagen de una niña de 3 años a la que le están explicando algo que no logra entender. Ese pensamiento fue el detonador que hizo que mi sumisa interior diera un paso al frente. No pude evitarlo. Ella siempre estaba ahí, al acecho. Bajé la mirada. Sentí cómo la tibieza de la sumisión me envolvía, me sentí sometida. Una corriente de calor descendió desde mi vientre hacia mi entrepierna. Noté que me ruborizaba. Con
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Los Jardines
Durante el camino hasta los Jardines intenté recrear en mi cabeza lo sucedido. Armé y desarmé la situación mil veces. ¿Qué era lo que Dante Navarro tenía de especial? En el fondo lo sabía. No era su belleza. No era su personalidad claramente dominante, ni su aroma, ni el sonido de su voz. Lo que me atraía era la inmensa sensación de peligro y oscuridad que veía en sus ojos. Para una adicta a la adrenalina como yo, éste era un afrodisíaco que me cegaba. Acallé las voces en mi cabeza con un rotundo: «¡NO! Olvídalo, jamás pasará, no lo permitiré». Por mucho que me atrajera, no podía dejar que mi escudo fuera penetrado y derrumbado.El BDSM era parte de mi estilo de vida. No encontraba nada más mágico e íntimo que una sesión entre Amo y sumisa. La sumisión me liberaba como nada en
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Mente traicionera
Me quité la remera por la cabeza y miré la imagen que el espejo me devolvía. Quizás un buen orgasmo mejore mi ánimo y me ayude a conseguir una buena noche de sueño. Con la punta de mis pies me deshice de las zapatillas, tironeé de los botones del jean y en un movimiento rápido los lancé al cesto de la ropa sucia.—Diablos, espero que las manchas de sangre se vayan de mis amados jeans rotos de domingo.«¡Orgasmo! ¡Concéntrate!» Me retó la voz en mi cabeza. Mi ropa interior siguió el camino del jean hacia el cesto. Llené la bañera y eché mis sales y esencias favoritas en ella. Fresas y rosas. Detuve el grifo cuando la espuma y el agua fueron suficientes. Me hundí en ella con impaciencia. Procurando dejar la tensión atrás. El ardor de la herida al sumergirse en el agua caliente me hizo apretar los dien
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Strike One
Indestructible de Disturbed me despertó asustada. Miré la hora y eran las siete y treinta de la mañana. Me estiré en la cama y sonreí. ¡No me había despertado en toda la noche! Debía de ser alguna especie de record para mí. Crucé una mirada cómplice con Xander y decidimos saltar juntos de la cama. Él encaró directo hacia su plato de alimento y yo volví a estirarme como si quisiera alcanzar el cielo raso. Comencé a bailar al ritmo del metal, dando vueltas sobre mis pies hasta que me mareé y entonces me detuve. El gris del cielo de Madrid no encajaba con mi buen humor. ¿Cuánto puede modificarse el día tras una noche de buen sueño? Llegué al baño dando saltos y me cepillé los dientes, todo al ritmo de la música de fondo. Lavé mi cara y me miré en el espejo. Se me notaba de
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Una mala decisión
El camino hasta el loft fue silencioso. Comprendió que yo estaba demasiado fuera de mí, como para que me hablara. Lucas era un caballero, no una bestia salvaje como Dante. Con la mirada perdida en el paisaje que ofrecía la ventanilla solo podía pensar en su beso, en su pasional y terrenal beso. En sus manos en mi cintura sujetándome con fuerza. En el maravilloso sabor de su lengua, y en su mirada abrazadora. Para cuando llegamos a mi casa, yo estaba más excitada que antes. Necesitaba descargar mi frustración con alguien. —Discúlpame por lo que sucedió. Me encontré con una persona desagradable en los servicios —de desagradable no tenía ni el nombre, me dije a mí misma— ¿Por qué no subes? Te invito una copa. —Me encantaría —dijo con una gran sonrisa. Llegamos a mi piso y apenas abrí la puerta Xander se abalanzó sobre mí, él también era posesivo. Miró a Lucas con recelo y le frunció ligeramente el hocico. Le estaba advirtiendo. —Hola peq
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Mi persona favorita
Los días subsiguientes se me hicieron eternos. La preparación de la exposición ocupaba la mayoría de mi tiempo; para el viernes ya tenía listas las fotos al tamaño necesario para que fueran exhibidas; había diagramado, con una precisión impecable, la ubicación y la secuencia en que debían mostrarse. La folletería de mano, que contenía una introducción a la colección y cada una de las fotos, junto con los carteles con el nombre de la foto, del autor, medidas, técnica fotográfica y precio, estaban terminados. Los afiches de publicidad callejera ya habían sido colocados estratégicamente. Las invitaciones fueron enviadas por “mensajería exprés”. Cada vez faltaba menos y yo comenzaba a sentirme agotada. El recuerdo del beso con Dante no me daba respiro. Cada noche al llegar a casa, salíamos a correr para tratar de
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Amigos y juegos
El sábado transcurrió como casi siempre. Nos levantamos tarde, salimos a la acera para que Xander pudiera hacer sus necesidades, y mientras desayunábamos comenzó a sonar All My Life de Foo Fighters. Los sábados tocaba limpieza general, así que dejé la casa reluciente, al compás de los Foo, que me recargaban las energías con su sonido de rock eléctrico. También le llegó la hora del baño a Xander, que se aferró con uñas y dientes al piso para evitar entrar a la bañera. No cedí, y conseguí dejarlo brillante. Almorcé un rápido sándwich de jamón crudo y queso que no sabía nada mal. Me puse lo primero que encontré, un jean, una remera, una camisa a cuadros tipo leñador arriba de ésta y unas zapatillas. Cogí el bolso de la ropa sucia, una bandolera donde met&ia
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El templo de Hades
—Buenas noches señorita.—Buenas noches —dije mientras buscaba mi tarjeta de socio en el sobre. Era negra con un grabado en plateado que citaba El Templo de Hades - Miembro exclusivo Lexy Vázquez. Solo se podía acceder a su interior siendo miembro. De esa forma evitaban curiosos y gente desagradable. El lobby era completamente negro y suavemente alumbrado por tenues luces rojas. El mostrador era de metal negro decorado con llamas, que daban la impresión de movimiento. Una bella morena con el uniforme del local, me recibía con una sonrisa. Le tendí mi tarjeta y tecleé la clave. Ella me confirmó que todo estaba en orden y volvió a sonreírme mientras me devolvía la tarjeta.—Que pase una buena noche —dijo. Al lado de ella, había una puerta que suponía sería un deposito; en frente estaba el guardarropa. Dejé mi chaqueta y me dirig&
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La exibición
El domingo fue grandioso. Tomy y yo disfrutamos de una vista excepcional del Gran Derby español y rematamos la noche con una cena casera en casa.La semana, en cambio, fue caótica. La exposición estaba a la vuelta de la esquina y aún tenía que ocuparme de muchas cosas. Elegir el catering, prepararme para las entrevistas, verificar que la iluminación estuviera correcta, etc. Volvía a casa muy entrada la noche, y caía rendida en la cama. Siquiera tuve tiempo para pensar en Dante y cuánto me afectaba. Lucas me había mandado un hermoso ramo de rosas rojas de tallo largo, junto a una nueva invitación a cenar. Usando de excusa cuánto tiempo me llevaba preparar la muestra, pude librarme de él sin demasiados inconvenientes.El viernes por la noche quedé en encontrarme con Tomy, Caty, Sofi y Marco, en lo de Paco. Cenamos algo ligero y luego me acompañaron a
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