Del otro lado de la línea, Valentina, al escuchar las palabras de Isabella, se apresuró a consolarla:—Isabella, hazme caso, hoy no te bañes. Cuando llegues a casa mañana, yo te baño.Isabella la escuchó, pero solo respondió con un resoplido:—Bueno.Valentina era buena con ella, pero mamá siempre la bañaba con más cuidado, con más detalle.Aunque, claro, la mamá de ahora ya ni siquiera la quería.Como Mateo era hombre y no le resultaba apropiado bañar a Isabella, y ella tampoco quiso llamar a ninguna empleada para que la bañara, simplemente subió a la cama, se cubrió con las cobijas, y cerró los ojos.Al colgar la videollamada, Mateo también se levantó. Le echó un vistazo a Camila, pero no le preguntó nada. Fue directo al baño a asearse.Cuando salió, Camila ya había apagado la luz principal; solo quedaba encendida la lámpara de pared.Mateo se acostó junto a Isabella, pero no lograba conciliar el sueño. No muy lejos, desde el sofá, se escuchaba la respiración tranquila y pareja de Ca
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