"Ve a llevar a Isabella. Yo ya llegué a la empresa."
La empleada terminó de arreglar a Isabella, le hizo dos trenzas, y la ayudó a desayunar.
Esperaron desde las ocho hasta las ocho y veinte, y ya casi se les hacía tarde, pero Camila no aparecía por ningún lado.
La empleada empezó a preocuparse, y salió corriendo a buscarla.
Justo en ese momento, Carlos llegó a la entrada de la sala, apoyado en su bastón. Al ver a la empleada tan apurada, preguntó con cierto disgusto:
—¿Qué pasa? ¿Por qué tanta