Camila ya no quería seguir escuchando el reclamo de Isabella hacia ella, así que caminó directo hacia la sala.
Al verla, Carlos se levantó de un salto y fue a su encuentro:
—Camila, por fin llegaste. ¿Por qué te tardaste tanto hoy?
Camila le sonrió y le explicó:
—Llegó un paciente de urgencia justo cuando iba a salir del trabajo. Vine en cuanto terminé de atenderlo.
Al escuchar la voz de Camila, a Isabella se le tensó la espalda, pero, con aire de superioridad, no tenía intención de voltear a ve